Vivimos en un mundo físico en el cual, los cinco sentidos, juegan un papel protagónico. Aseguramos con enorme frecuencia:

-Lo vi con mis propios ojos-
-Mis oídos no mienten-
-Éste olor no lo soporto-
-Aquí lo llevo, prendido en mi piel-

¿Te es conocido?

La educación escolarizada, enfatiza vez tras vez, la validez de las sensaciones y percepciones. Se acentúa, cuando aprendemos a leer y escribir. Cada uno de los textos que conforman las asignaturas, apuntan a un solo objetivo “conocer la realidad” identificada por el mundo físico.  Y no está mal. 

Mi interés es que al igual que yo, hagas un alto en este momento y te preguntes: ¿hay algo más que el mundo físico? 

¡Por supuesto! –dices- 

Vivimos también en una paradójica mezcla de espiritualidad y fisicalidad (estoy inventado el término) de la cual muy poco percibimos o discriminamos. 

Para comprender mejor esta afirmación te cuento un cuento:

Un hombre encontró un huevo de águila y lo puso en el nido de gallina de su corral. 

El águila, fue empollado junto con el grupo de polluelos. Creció con ellos. Pensaba que era uno de ellos por lo tanto, actuaba como ellos. 

El tiempo pasó y el águila se hizo mayor. Tenía tiempo de descansar y muy a menudo, contemplaba el cielo. Hasta que lo vio a lo lejos. No era la primera vez. 

Miraba como una ave surcando las nubes con esplendor, revoloteaba con tanta destreza. De pronto, descendió a él y lentamente se le acercó. 

¿Quién eres? -Preguntó sin temor-
-Soy un águila, el rey de los pájaros de esta región- respondió.  Alzó sus alas y voló.  

El águila vivió y murió como una gallina, simplemente porque eso es lo que “Aprendió a pensar” 

A esta altura, posiblemente hay varios interrogantes en ti.

Cuando tomé en serio este cuento, me sentí ofendida. Me están enseñando que soy una gallina. ¿Qué tiene de malo ser gallina? El asunto va más allá. Lo que se plantea es precisamente la naturaleza original. 

Despertar puede ser una opción. ¿Despertar de qué? La espiritualidad significa despertar. 


Mira de este modo, tú como yo, podemos ser cóndores majestuosos.
Tú y yo somos inconscientes de las alturas que podemos alcanzar. Por lo tanto, podemos despertar a la realidad de nuestra grandeza.

Despertar es también tomar consciencia “viendo” la luz que somos para nosotros mismos y para otros; especialmente para los que amamos. Reconociendo a la vez, que somos mejores de lo que creemos. Y para ello, es importante reconocer cómo piensas.

 

Pensar qué puedes crear un mundo de “realidades” simplemente porque antes ya estuvo en tu mente. ¡Pruébalo!

Toma unos pocos minutos y a la par que te relajas, poniendo atención a los movimientos que acompañan a tu respiración, mírate en tu grandeza y plenitud.

Crea en tu mente esa figura que eres o que quieres ser. 

Mírate físicamente de la manera que caminas, hablas, trabajas, amas, etc. 
Óyete pronunciando palabras cálidas, enriquecedoras, amables. 

Siente como todo tu ser responde a una nueva imagen. La que te mereces.

Me gusta leer tus comentarios. Gracias.

Maguita

Pin It on Pinterest

Share This

Compartelo con tus amigos!

¡Te invito a suscribirte!

Descubre el mundo maravilloso de la PNL

Mi nombre es Magdalena y el tuyo?

¡GRACIAS! Te acabo de enviar un Email, revisa todas tus bandejas de entrada y agrégame ya mismo a tus contactos principales (info@magdalenaortizd.com) para que no te pierdas la informacion que tengo para ti