Días atrás atravesé un pequeño conflicto. La primera sensación que afloró fue precisamente la incertidumbre. Esa ambivalencia en: “hacer o no hacer” ; “aceptar o rechazar” ; “fracasar o simplemente tener éxito”. Cualquier dirección que toma mi pensamiento, me deja caminando sobre la cuerda floja. Sentir esas mariposas volando en el espacio de mi estómago o el ejercicio nocturno (revolverme entre las almohadas) de no sólo dudar, sino de no acertar. 

El Dr. Mario Alonso Puig, decía en una de sus conferencias, que cuando se entra en la incertidumbre, la naturaleza nos hace un regalo.

Me pregunto entonces: ¿En qué consiste ese regalo? ¿de qué tamaño es el regalo? ¿viene envuelto en papel de lindos colores? ¿Huele bien?.

La respuesta está condicionada a cómo vivo mi incertidumbre. Porque la primer cosa que se dispara en mi es el aumento de mi espíritu explorador; mi capacidad de prestarle suma atención al asunto; y de hecho el aparecimiento de mi creatividad. !! Aja!! ese es mi regalo.

Nuestro cerebro está absolutamente dotado para hacer frente a la incertidumbre en particular. ¿Cómo lo hace? A través de mecanismos que se activan de inmediato llevándonos a desarrollar la capacidad de adaptarnos a “esa realidad”. Veamos un poco en detalle:

1.- aumenta el riego sanguíneo en el área del pre-frontal, con ello los procesos de creatividad y la toma de decisiones se disparan para bien. Por lo tanto estamos más atentos y de hecho aprendemos con más velocidad.

2.- literalmente aumenta la actividad del número de neuronas en la zona del hipocampo del lóbulo temporal.

Como consecuencia de ello, el miedo básicamente entra en jaque, por la presencia de elevados niveles de dopamina (el neurotrasmisor del comportamiento, la cognición, motivación, humor, atención, la felicidad y el bienestar). Así dotados, se potencia nuestro interés por el asunto, desde una nueva perspectiva y nos lleva de la mano la curiosidad para explorarlo.

3.- se potencia en términos generales toda la corteza cerebral por intervención del tronco del cerebro a través del sistema reticular ascendente.

En resumen, estos tres sistemas -área prefrontal, hipocampo y sistema reticular ascendente funcional a las mil maravillas y nuestro cerebro recibe el regalo de funcionar con mejor y más capacidad.

Aunque aparentemente resulta un poco complejo, zambullirse en términos de fisiología humana, hay un elemento fundamental que hace la diferencia, es la actitud frente a la incertidumbre. Si mis palabras internas, lo que me digo es:

“Uff, esto está terrible” el regalo anterior no funciona y más bien se pone en marcha otros recursos para hacer frente a la amenaza.

Esto es verme correr, huir, atacar o lo peor, paralizarme. Por lo tanto, mucho cuidado con los “diálogos internos” es decir lo que nos hablamos a nosotros mismos, porque de ellos dependen la adaptación o no a los cambios que se aproximan por efecto de tratar inteligentemente a la incertidumbre. Para terminar, un regalo adicional. Desde la PNL te propongo: Honra tu incertidumbre.

Honrar la incertidumbre es la metáfora… Añado: Benditos sean los seres humanos que comprenden que la incertidumbre se irá resolviendo mientras avanzan por el camino. Que los preparativos que se hicieron, ahora no son necesarios… Los cambios serán reconocidos y solucionados a medida que se presentan… ¿Cómo se lo hace? Gestionando conscientemente la incertidumbre. Saludos cordiales.

 

 

 

Maguita

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