Este es el título de una gigantografía que encontré en una intersección de dos avenidas muy importantes en Quito. De hecho es la propaganda de un programa de reducción de peso. Sin embargo surgió en mi mente que también es aplicable a la solución de problemas cotidianos.

Se suele decir que cualquier problema es “un rollo”. Me parece una adecuada palabra para lo líos que con frecuencia nos hacemos cuando buscamos construir una realidad en la cual está involucrada una deficiente relación interpersonal.

Por ejemplo, una esposa sospecha que las constantes llegadas fuera de hora habitual, de su esposo, se deben a “escapadas” que él hace luego de su trabajo. Ese es su primer rollo, la sospecha. Se añada inmediatamente su ansiedad cuando mira y mira al reloj y comprueba que se hace tarde. De hecho, un minuto más es una eternidad. Este es su segundo rollo.

 

Llega su marido entonces el rollo se agranda. Hay un despliegue de expresiones con lenguaje corporal: frunce el ceño, juega insistentemente con sus manos, la respiración es superficial y agitada, entre otros signos. Al preguntar por su tardanza, el tono de voz que emplea es irónico.

Te das cuenta que con estos rollos, su salud se estropea. Claro que sí!! Escenas similares se puede “enrollar” con hijos, con amigos, con subalternos, con otros familiares. Enrollar las cosas, parece ser la tónica de muchos vidas. Lo fue durante un gran tiempo, la mía.

Desde la PNL, podemos usar un simple recurso para desenrollar esos rollitos.Hacer preguntas directas, tales como: ¿cómo se que mi marido se está escapando? ¿escapando de dónde específicamente? ¿cómo me siento yo, con este pensamiento? ¿qué estoy ganando con la idea de mi sospecha?

He tomado de un diccionario, definiciones en relación a sospecha y sospechar. “Imaginar o suponer una cosa, generalmente negativa, a partir de conjeturas fundadas en ciertos indicios o señales”

“Desconfiar de una persona o una cosa por imaginar o suponer que es la causante de una acción, generalmente negativa”

Lo gramaticalmente interesante es que el verbo sospechar, puede actuar tanto como verbo transitivo o intransitivo. Es decir que puede pasar su acción a otro o quedarse. A partir de las definiciones, es tan contundente la relación que existe entre rollo y salud. Te explico un poquito mejor. Si la sospecha va a la otra persona, el daño es doble. Si por el contrario se queda, la salud se quebranta más que doblemente.

Presta atención, en las definiciones que se repite la palabra “imaginar” Allí está el meollo del asunto. La imaginación puede ser un caballo que al correr puede desbocarse. Cada idea de sospecha corre con tanta prisa que se pierde control. Por lo tanto, tomar unas cuantas bocanadas de aire, tomar consciencia de esa respiración, va frenar la imaginación.

 Lo saludable será por supuesto, tomarse unos minutos para amablemente conversar con el esposo y expresar la emoción que se está sintiendo. Por ejemplo: “me siento insegura”: “me siento furiosa”; me siento resentida” o cualquier otra expresión que rompa expresarse desde la emoción (sospecha) para dar lugar a empoderar la emoción que se está viviendo.

Actuando de ese modo, te aseguro será efectivo: menos rollitos y más salud.

 

 

 

 

Maguita 

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